El cuadro bipolar también llamado psicosis maniaco depresiva cursa con altibajos en el estado de ánimo.
El paciente en la fase maniaca está eufórico, con mucha verborrea e inquietud. No para. Su cabeza es "un hervidero de ideas". Su ritmo de sueño está recortado para poder desempeñar tareas o proyectos, la mayoría de las veces majestuosos. Gasta una cantidad importante de dinero a veces en cosas de escasa utilidad y es más proclive a la promiscuidad sexual.
En la fase depresiva el paciente se encuentra con estado de ánimo triste, ansiedad, apatía, anhedonia, sentimientos de culpabilidad y se encierra porque no ve una salida a nada en su vida. Puede tener incluso síntomas físicos derivados de su fase depresiva.
Ambas fases se alternan a lo largo de la vida. El comienzo puede ser temprano: en la adolescencia o bien más tardío.
Hoy en día la calidad de vida de estos pacientes es buena gracias a los avances que la medicina, concretamente la psiquiatría ha hecho. La aparición de fármacos más eficaces ante esta patología y otras ha marcado un buen presente y un mejor futuro.