Hoy en día quizás una laxa educación, una disminución de los valores y las virtudes de los niños conlleva a un modelo distinto de relación etre ellos y sus padres, originando conflictos, en ocasiones graves y de consecuencias en algunos muy traumáticas.
El miedo de los padres a producir un trauma en el niño por carencia de bienes materiales, ha dado lugar a una peligrosa permisividad en los adolescentes que no están satisfechos con nada.
El tedio y el aburrimiento se van apoderando cada vez más de ellos conduciéndoles a un astío cada vez mayor. Las peleas callejeras, la falta de motivación en su superación como personas y en su educación es la consecuencia. Por tanto, peleas, negativismo desafiante, malos resultados académicos y mayor índice de fracaso escolar se van apoderando de la sociedad.
El tratamiento a nivel de niño y/o adolescente es crucial, así como implicar a los padres en un cambio de dinámica familiar.